hermoso juego mítico, fiesta de dioses y mortales,
dónde la pasión por el azar, el esfuerzo y la justicia desbordan el alma humana, espacio geométrico donde los sueños efímeros se transforman en el rugir serpenteante de las miles de voces de la arena.
Mesoamericano juego de pelota,
lucha de gladiadores esclavizados por sus propias armas y valor.
Un estadio vacío es como la calma antes de la tormenta,
y la tensión de sus silencios como el incipiente instante de un millón de fuerzas previas a estallar.